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Quedar confinado a su casa podría predecir mortalidad entre adultos mayores

02/14/2018

Quedar confinado en casa - MTR Vol. 9

Según los resultados publicados en el Journal of the American Geriatrics Society, tener que quedarse recluido en casa está relacionado a un mayor riesgo de muerte -independientemente del deterioro funcional y patologías concomitantes- entre adultos de 65 años o más que viven en la comunidad. Adicionalmente, la mitad de los adultos mayores estudiados estuvieron confinados a su hogar durante el año anterior a su muerte.

"La mortalidad en dos años fue mayor al 40 % en las personas confinadas a su hogar, y la mitad de los beneficiarios de Medicare que residen en comunidades quedan confinadas a sus casas en el último año de vida", escriben los autores.

"Identificar a los adultos mayores confinados a su hogar y ofrecerles atención médica cuando la necesitan será algo cada vez más importante a medida que la población envejece". 

Los investigadores analizaron las respuestas de una entrevista en persona a adultos mayores que vivían en comunidades (n = 6,400) inscritos entre 2011 y 2013 en NHATS (el National Health and Aging Trends Study), un análisis de tendencias de discapacidad y funcionalidad hacia el final de la vida entre un cohorte representativo de beneficiarios de Medicare.

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Los autores destacan que hasta la fecha, las definiciones de confinación al hogar de adultos mayores se han basado en su uso de servicios de asistencia médica a domicilio de Medicare en vez de la frecuencia con la que salen de su casa. A los fines de este estudio, los participantes que vivían en otros entornos que no sean hogares de ancianos se clasificaron dentro de una de las siguientes tres categorías de confinación al hogar:

  1. Confinados: encuestados que indicaron nunca salir de su casa o salir rara vez dentro del último mes
  2. Semiconfinados: encuestados que salieron de su casa, pero con ayuda o con dificultad para hacerlo por sí mismos 
  3. No confinados: encuestados que salieron de su casa sin ayuda o dificultad 

 "Este artículo es el primero, hasta donde saben los autores, en describir el efecto de quedar confinados en el hogar en la mortalidad de una población de EE. UU.", escriben los autores. Proponen que obtener un cálculo preciso del riesgo de mortalidad relacionado con la confinación es "un importante primer paso para diferenciar a la confinación del estado funcional en la predicción de la mortalidad en adultos mayores". 

Resultados generales

  • El 50.9 % de los adultos mayores residentes de comunidades quedaron confinados durante el último año de vida. 
  • Al seguimiento a los dos años, el 40.3 % de los participantes confinados y el 21.3 % de los participantes semiconfinados había fallecido; solo el 5.8 % de los participantes no confinados había fallecido. 

El resultado de que la mitad de todos los participantes estaba confinado a su hogar en el año anterior a su fallecimiento "sugiere que la mitad de los beneficiarios de Medicare tendrán dificultad para acceder a atención en consultorios cuando más lo necesiten", observan los autores. Sugieren que el acceso restringido a atención de los pacientes confinados a su hogar podría abordarse al incrementar los cuidados paliativos a domicilio, algo que ha comprobado ser ventajoso para los pacientes por mejorar su calidad de vida y disminuir la cantidad de hospitalizaciones.

No confinados vs. confinados

En comparación con los no confinados a su hogar, los participantes confinados o semiconfinados:

  • Eran mayores (84.0 y 80.6 años de edad respectivamente, vs. 76.5 años de edad)
  • Era más probable que se trate de mujeres (73.0 % y 66.3 % vs. 53.1 %) 
  • Era más probable que se trate de no caucásicos (32.4 % y 23.7 % vs. 16.7 %) 
  • Tenían más enfermedades crónicas y mayores índices de demencia probable o posible (62.4 % y 37.7 % vs. 14.0 %) y depresión (46.1 % y 27.0 % vs. 10.1 %) 
  • Eran más propensos a ser dependientes en una o más actividades de cuidado personal (65.5 % y 40.2 % vs. 5 %) y dependientes en al menos una actividad dentro del hogar (78.4 % y 55 % vs. 7%; total, P < 0.001)
  •  

Riesgo de mortalidad

  • La mortalidad dentro de un año para los participantes confinados a su hogar fue del 21 %; la mortalidad dentro de los dos años fue del 40.3 %. 
  • En un análisis no ajustado, tanto el estado de confinación como el de semiconfinación fueron un fuerte predictivo de la mortalidad dentro de los dos años (razón de riesgos [RR] 8.85; intervalo de confianza [IC] del 95 % 7.30-10.73 y RR 4.08; IC del 95% 3.29-5.06, confinados y semiconfinados respectivamente). 
  • Después de un ajuste de factores como demografía, estado funcional, patologías concomitantes y ayuda social, el estado de confinación permaneció fuertemente relacionado con una mayor probabilidad de mortalidad dentro de los dos años (RR 2.08; IC del 95 % 1.63-2.65; P < 0.001). 

"El estado de confinación al hogar está relacionado con un mayor riesgo de muerte independientemente del deterioro funcional y patologías concomitantes", concluyen los autores. "Para mejorar los resultados para adultos mayores confinados a su hogar y para los tantos adultos mayores que quedarán confinados a su casa durante el último año de vida, los proveedores y autoridades responsables deben extender los servicios de atención médica de los hospitales y clínicas a los hogares de las personas vulnerables". 

Fuente: "Two-Year Mortality in Homebound Older Adults: An Analysis of the National Health and Aging Trends Study", Journal of the American Geriatrics Society; enero de 2017; 65(1):123-129. Soones T, Federman A, Leff B, Sui AL, Ornstein K; Departamento de Geriatría y Medicina Paliativa; División de Medicina Interna General, Departamento de Medicina; e Institute for Translational Epidemiology, Facultad de Medicina Icahn en Mount Sinai, Ciudad de Nueva York; División de Medicina Geriátrica, Departamento de Medicina; Departamento de Salud Pública y Comunitaria, Facultad de Enfermería; y Departamento de Gestión y Políticas de Salud, Facultad de Salud Pública Bloomberg, Johns Hopkins University, Baltimore; y Geriatrics Research, Education, y Clinical Center, James J. Peters Veterans Affairs Medical Center, Bronx, Nueva York.