Cuidadores familiares comparten sus experiencias personales

En VITAS Healthcare le pedimos a tres cuidadores familiares (definidos como cualquier persona que proporciona cuidados físicos y/o emocionales a un ser querido enfermo o incapacitado en el hogar) que nos contaran acerca de sus experiencias personales.

Queríamos saber lo que han aprendido y darles la posibilidad de compartir sus descubrimientos con la creciente comunidad de cuidadores familiares. A cambio, ofrecimos tarjetas de regalo para un spa como premio a las tres mejores participaciones, según la decisión de nuestros jueces. 

A continuación, encontrará las mejores tres participaciones y diez menciones de honor. Esperamos que las palabras de estos cuidadores familiares eduquen e inspiren a más cuidadores familiares en la amorosa tarea que cumplen cada día.

Participación de cuidadores: primer lugar

"Mi Henry era un campista feliz"

Escrito por Mary Chavez

Mary y HenryMi nombre es Mary Chavez. Fue cuidadora de mi esposo durante 11 años y ahora soy voluntaria de VITAS Healthcare.

En 2001, me convertí en cuidadora de la noche a la mañana. Mi esposo sufrió un derrame cerebral masivo y quedó paralizado. Me jubilé de forma anticipada y me convertí en cuidadora permanente.  No contraté a nadie para que me ayudara; sentí que podía hacerlo sola, y lo hice. Al cabo de dos años, la tarea de cuidadora comenzó a pasarme factura. Luego de levantar a Henry una y otra vez, me dolía la espalda y me ardían los músculos de las piernas.

Debido a mis propios problemas de salud, de algún modo dejé de priorizar a Henry (por decirlo de alguna manera).  Noté que Henry comenzaba a deprimirse. Hablé con el médico acerca de la depresión y pudo ayudarlo con medicamentos. Comencé a buscar información y encontré una van para pasajeros discapacitados (no solo para trasladar a mi esposo sino también para cuidar mi espalda). Compré una van para discapacitados, y cada centavo que invertí en ella valió la pena. Mi Henry era un campista feliz porque podía participar en todo tipo de actividades.

Estas son algunas ideas que considero útiles:

  • Descansar es muy importante. Los cuidadores deberían intentar descansar cuando su paciente está durmiendo o mirando TV.
  • Las revistas/catálogos de productos para discapacitados son útiles. Busque artículos que puedan ayudarle con su paciente.
  • Intente hacer cosas que le gusten, como almorzar con amigos, hacerse la manicura o ir al salón de belleza.
  • Si es posible, haga que su paciente pase tiempo al aire libre en el patio o den largas caminatas por su vecindario.
  • Yo le leía libros a mi marido. Le encantaba la historia y, para ser sincera, aprendí muchas cosas que no sabía.
  • Si lavará la ropa, cocinará, cambiará las sábanas, etc., coloque a su paciente en la misma habitación en la que está usted y permítale sentirse incluido en lo que está haciendo. De hecho, deje que le ayude con tareas pequeñas si puede hacerlo.
  • Saque a su paciente al aire libre para que disfrute del sol o de la sombra mientras usted riega las plantas o quita las malezas.
  • Principalmente, pídale a Dios fortaleza, paciencia, amor y alegría. Apoyarme en Dios hizo que todo fuera mucho más fácil para mí.

Me preguntaron si lamentaba haberme jubilado antes de tiempo para cuidar de Henry. Todo lo que puedo decir es que, cuando intercambiamos nuestros votos en el altar, hicimos un compromiso mutuo y delante de Dios. Cuando pronunciamos las palabras "en la riqueza o en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte nos separe", ¿realmente sabemos lo que significa? No, no lo sabemos hasta que nuestro amor por nuestro cónyuge es puesto a prueba.

En la Biblia dice que el amor es paciente, amable, gentil, cariñoso, lento para la ira, etc. Mi vida junto a mi esposo no era perfecta. Teníamos problemas como todo el mundo. Estuvimos casados durante 53 años hasta que falleció. No, no me arrepiento de nada… Fue una gran bendición y un privilegio ser la cuidadora de mi esposo.

Luego de su fallecimiento, presenté mi solicitud en VITAS Healthcare y me convertí en voluntaria. Hace tres años y medio que me desempeño como voluntaria realizando distintas tareas de oficina. El voluntariado ha llenado el vacío de mi corazón. Hice amigos maravillosos y me permite mantenerme activa. Ser cuidadora fue muy especial para mí, y el voluntariado fue una de las mejores cosas que hice por mí misma. Es agradable retribuir lo recibido.

Participación de cuidadores: finalista

"Jamás hubiera elegido esta vida, pero soy una mejor persona gracias a ella".

Escrito por Jane Parks-McKay

Jane y su esposo Tim.Fecha: hace nueve años. Mi vida cambió por completo, de forma permanente y de la noche a la mañana cuando mi esposo sufrió una lesión cerebral en el trabajo. No podía siquiera imaginarme lo que significaría ser cuidadora.

Primero pensé que debía ser bastante fácil. Las mujeres ancianas de pelo canoso que había visto desempeñarse como cuidadoras siempre parecían tan tranquilas, serenas y felices de cuidar de sus esposos. Creí que tendría tiempo para aprender a tocar la guitarra.

¡No podría haber estado más equivocada! Los trámites médicos y de seguros que tuve que realizar fueron fenomenales. Pasé de no saber absolutamente nada sobre estos temas a convertirme casi en una experta en un corto tiempo, pero me demandaba demasiadas horas. El médico nos dijo que mi esposo se recuperaría en dos semanas. Luego de tres meses, estaba desesperada.

Luego, busqué ayuda en una agencia local de asistencia médica. No es algo que uno pueda hacer solo. Aprendí a pedir ayuda y a crear una comunidad de ayudantes, amigos y personas capaces de darnos una mano. Mi esposo y yo aprendimos a asistir a personas con lesiones cerebrales traumáticas. Aprendí a apoyar a quienes están a cargo de la asistencia de familiares.

En lo personal, luego de nueve años, he aprendido a ser más fuerte, priorizar lo importante y dejar pasar muchas cosas. He aprendido a ser más organizada y a concentrarme más. También aprendí quiénes son mis verdaderos amigos, y ahora puedo reconocer a otro cuidador a una milla de distancia. Aprendí a desarrollar la empatía. Jamás hubiera elegido esta vida, pero soy una mejor persona gracias a ella. Y amo a mi esposo más que nunca. ¡Mi corazón aún palpita cuando lo veo!

Participación de cuidadores: finalista

"¡Sujétense fuerte!"

Escrito por Pamela Rivers

Pamela cuando era bebé con su madre, Susan (izquierda). Pamela en su edad adulta, con su madre (derecha).Cuando comencé a escribir blogs, me autoproclamé "cuidadora experta". No porque fuera precisamente una experta cuando tuve que asumir este rol. En realidad, era una ironía o mi forma de expresarme: en eso me convertiría luego de cuidar de mi madre, quien sufría de Alzheimer.

Quienes se han capacitado para cumplir esta función, tienen la mitad del camino recorrido. Pero quienes, como yo, deben convertirse en cuidadores de forma inesperada, ¡sujétense fuerte!

Ser la cuidadora de mi madre sin duda tuvo sus desafíos. Los accidentes suceden. Te la pasas lavando ropa, preparando la medicación, programando citas... programando todo. Pero no lo cambiaría por nada del mundo. A menudo te sientes en desventaja, por decirlo de alguna manera. Sientes que estás reaccionando ante las situaciones en lugar de actuar de forma proactiva, y que puede pasar un largo tiempo hasta superar esa curva de cuidado, si es que finalmente logras hacerlo.

Es en esos momentos de tranquilidad tan poco frecuentes que uno debe prepararse para el día y la semana siguientes, armar la lista de cosas para hacer, la lista del médico, la lista de contactos, la lista de las compras y la lista de los amigos que nos pueden ayudar hoy. Los cuidadores casi no tienen tiempo para sí mismos, y cuando debí planificar mi propio futuro, todo se detuvo. No quería pensar en el futuro porque no estaba segura de cómo sería. Tuve que aprender (con la ayuda de mi terapeuta) que, en algún momento, debía ser egoísta con mi tiempo.

Debe pensar en algo que quiera hacer y buscar la manera de hacerlo. Ya sea ir al salón de belleza, hacerse la manicura o salir a caminar, debe implementar alguna estrategia que le proporcione tiempo libre. Busque algún centro de atención de día, servicio de cuidado temporal o un buen amigo que pueda darle ese rato libre.

También debe aprender a hacer todo en menos tiempo y, en ocasiones, pensar de manera no convencional. Logré hacer las compras en tan solo 10 minutos y completé el "Target 5k" (que no existe) en tiempo récord. ¡Y sí que me lucí en más de una situación inesperada con mamá! En esos momentos descubrí lo maravilloso que puede ser Home Depot cuando necesitas suministros. ¡Sí! ¡Home Depot!

Como cuidador debes tener compasión, pero no puedes ponerte nervioso cuando suceden accidentes o cosas inesperadas. Desempeñarse como cuidador verdaderamente pone a prueba el corazón, y la voluntad física y mental. Puede ser muy difícil y, a menudo, es una tarea no recompensada. Aún así, es una de las funciones más gratificantes que uno puede desempeñar. Durante el tiempo que debí lidiar con el alzhéimer de mi mamá, ella olvidó muchas cosas. Pero nunca olvidó dar las gracias.

Participaciones de cuidadores: mención de honor 

"Mis emociones eran una verdadera montaña rusa"

Escrito por Penny Erwin

Mi hija de 50 años padece cáncer de mama metastásico (CMM) en su cerebro. Primero tuvo cáncer de mama en 2004 y se sometió a una mastectomía bilateral y quimioterapia. En 2009, le diagnosticaron CMM en los pulmones y las glándulas suprarrenales, y recibió tratamiento de quimioterapia de forma semanal durante seis meses. Estuve a su lado todo el tiempo.

En 2011, después de un ataque epiléptico de suma gravedad, le diagnosticaron cuatro tumores cerebrales. Luego de someterse a la radiación cerebral total, pudo volver a trabajar como maestra ese otoño, pero al poco tiempo sufrió más ataques epilépticos de menor gravedad y se le realizaron varios tratamientos CyberKnife. Siempre estuve allí.

En 2013, le extirparon quirúrgicamente dos tumores cerebrales, con seis meses de diferencia. Ese fue el año en que comencé a cuidarla todos los días de la semana mientras su esposo trabajaba. Aprendí que cada día es un regalo. También aprendí lo desgastante que es desempeñarse como cuidador, tanto a nivel físico como mental. Mis emociones eran una verdadera montaña rusa, y aún lo son.

Ver cómo tu hija vuelve a convertirse prácticamente en un bebé es triste y aterrador a la vez. En medio de toda esta tristeza, hay un profundo espíritu de amor que ha unido a toda la familia mientras transitamos juntos este camino, con todo lo bueno y todo lo malo. Mi fe fue lo que más me fortaleció.

Mientras escribo esto, ella aún está con nosotros, ¡y espero ser su cuidadora durante muchos meses más! El hospicio de VITAS ha sido maravilloso. Tenemos la bendición de contar con enfermeras, asistentes, trabajadores sociales, voluntarios y capellanes sumamente amables y cuidadosos. Sin estas personas tan talentosas, no podría enfrentar esto. Agradezco a Dios la posibilidad de pasar estos días con mi preciosa hija. Mi amor por ella ha sido la fuerza que me impulsa hacia delante, pero las recompensas me han cambiado la vida. Conozco el valor de la vida y lo frágil que puede ser.

"Esto es por mamá"

Escrito por Sigrid Eriksen

Sin ofender, SpaFinder.com, pero no lo hago por el regalo. Esto es por mamá.

Mi madre ha enterrado un esposo, un hijo y un nieto. Luego de enviudar a los 32 años, mamá dedicó toda su vida a nosotros cuatro sin pensar nunca en sí misma. De algún modo se las arregló para que todos fuéramos a la universidad sin necesidad de préstamos estudiantiles.

Mamá comenzó a necesitar ayuda en 2012, así que me mudé nuevamente a su casa para cuidar de ella a tiempo completo. En enero de 2015 sufrió una caída, y se fracturó la cadera en cuatro partes. Estuvo en casa dos semanas y volvió a caerse nuevamente, pero esta vez se golpeó la cabeza. Mi mamá está en un hogar especializado de ancianos desde el 15 de enero de 2015. He pasado 10 días sin verla al menos cuatro horas al día.

Soy la única hija. Los recuerdos más preciados de mi vida son los viajes en autobús que hacíamos juntas hasta Charleston, SC, y Williamsburg, VA, cada año. Pero debido a la demencia de mamá, no recuerda ni uno solo de esos viajes. Ni siquiera tiene recuerdos en los que pensar; la demencia le ha robado hasta los recuerdos.

En este punto descubrí que lo único que puedo hacer es sentarme con ella y escuchar lo que diga, tomarle la mano y decirle que nunca la dejaré sola. El tiempo es el regalo más grande que puedes darle a alguien. Ella me dio 56 años de su tiempo. Tiene 85. No existe ningún otro lugar en todo este planeta en el que prefiera estar cada día que no sea junto a la mujer que más admiro en este mundo. Es tan fuerte como el acero y tan suave como un almohadón.

Las personas me dicen que soy una hija maravillosa porque voy a verla todos los días. Respetuosamente les digo que si soy lo que dicen que soy, es porque tuve a la mejor maestra de todas: mi mamá, mi mejor amiga y mi más ferviente admiradora a lo largo de toda mi vida.

Te amo, mamá. Nuestro tiempo es un vínculo que solo pueden compartir madres e hijas. Con amor, Sigrid

"Naturaleza, música, familia y religión"

Escrito por Ligaya Ramsey

  • Amor, paciencia, sacrificio, crianza y cuidado, con un toque de humor.
  • La habilidad de interpretar el lenguaje corporal, ser respetuoso
  • Compromiso, con metas y una cuidadosa planificación
  • Naturaleza, música, familia y religión

Eso era todo lo que me importaba cuando cuidaba de mi madre. Le decía "Inang", que significa "madre" en Filipinas. Era una típica filipina, reservada y modesta. Jamás hubiera sido candidata para un hogar de ancianos por su personalidad única. Decidí que me haría responsable del bienestar de mi madre, con la bendición de mi hermana.

Trabajé con niños durante casi 25 años, y cuidar de mi madre me resultaba gratificante. Aunque había trabajadores de asistencia médica en el hogar para atender a mi madre, yo igual estaba atenta, la cuidaba y escribía recordatorios y planes de atención para los cuidadores. Fue un compromiso que adopté de forma permanente y jamás pensé en retirarme.

Amaba muchísimo a mi mamá. Durante la primavera y el verano, plantaba hermosos jardines de flores; también tenía un colibrí. Miraba las aves bañándose, las ardillas balanceándose en las ramas del pino, los pájaros, las mariposas y los conejos silvestres. Intenté que todo lo que la rodeaba le recordara al parque. Le encantaba leer la Biblia junto a la ventana. Miraba los autos y las personas que pasaban por la calle. Escuchaba sus himnos favoritos y las canciones de música country de Jim Reeves, y miraba una colección de viejas películas de Shirley Temple y "Old Yeller", su favorita.

La nieve no le gustaba. Durante las noches de invierno, la mantenía abrigada con una manta eléctrica enrollada en un almohadón largo cerca de la ventana. Tenía almohadones de diferentes tamaños a su lado, entre sus rodillas, y una pequeña y suave almohada que adoraba abrazar. Ponía sus canciones favoritas de música country de Jim Reeves y siempre le decía "te amo" a la hora de dormir.

Al cumplir 99 años, comenzó a sentirse más débil. Trasladé su cama cerca de la ventana, a donde siempre le gustaba sentarse. 13 días después de su cumpleaños, la enfermera me informó que a mi madre le quedaban pocas horas de vida. Llamé a mi hermana y todos hablaron con mi madre. Mientras elevaba sus últimas plegarias junto a mi hermana, mi adorada madre entró a la presencia del Señor completamente en paz.

Siento la gracia y la bendición de Dios por haberme dado la oportunidad de cuidar de mi amada madre. Estoy en paz, aunque la extraño.

"La mejor evaluación de mi vida"

Escrito por Shirley Hutton

Cuidar de una mujer de 94 años que vivía sola en su casa fue toda una experiencia. Sí estaba pendiente cuando se bañaba. Me enseñó a hacer pollo a la cazadora. Trapeaba los pisos, pasaba la aspiradora y limpiaba por ella. Me enseñó a diferenciar una flor de otra.

Un día, recibí una llamada: había sufrido un derrame cerebral y la estaban trasladando al hospital. Luego de algunas averiguaciones, me informaron dónde estaba y la fui a visitar. Uno de sus lados estaba completamente paralizado y era casi imposible reconocerla. Su familia le dijo: "Mamá, Shirley esta aquí". Me incline hacia ella lentamente y la besé en la mejilla. Con mucho esfuerzo logró susurrar: "¡Sí que la pasamos bien!".

Murió 10 días después, pero jamás olvidaré el conmovedor momento en el que recibí mi mejor evaluación.

"Siempre seré cuidadora"

Escrito por Karen Parsons

Al reflexionar sobre mi vida, me doy cuenta de que siempre estuve destinada a ser cuidadora de algún modo u otro: como secretaria o asistente, o con mi propia familia… siempre. Mi hijo tiene 31 años, tuvo un tumor cerebral canceroso a los 10 y perdió sus funciones pituitarias. Toma medicamentos desde entonces. A los 25, dos pequeños derrames cerebrales. Ahora, demencia.

Mi esposo debió someterse a varias cirugías lumbares y cervicales. Luego, atravesó dos breves períodos en coma además de sufrir ataques epilépticos. Ahora está en un hogar de ancianos. Continúo siendo su cuidadora, aunque solo como asesora. Jamás dejas de cuidar a un ser querido.

Lo que he notado en los últimos dos años es que en los hogares de ancianos, los asistentes de enfermería certificados y el personal de enfermería no deberían dar por sentado que todos los residentes necesitan ser tratados de la misma manera. Un ejemplo, para mi, es cómo se los baña. Me pidieron que escuchara cómo mi esposo maldecía y le gritaba al personal durante sus baños.

Siente dolor todo el tiempo; hasta su piel está dolorida. No puede caminar y debe permanecer acostado durante el baño. Se sujeta de las barras laterales con tanta fuerza... Mientras observaba, noté que no podía apoyar su cabeza por todo lo que había a la altura de su cuello. Sugerí usar una almohada. Siguieron mi consejo, él se relajó y ahora todo es más fácil. En realidad, mi esposo no era el problema. El problema era la forma en que lo estaban cuidando.

Padezco del agotamiento que solemos sufrir los cuidadores y me han dicho que debo relajarme. Pero siempre seré cuidadora... siempre.

"Enojo, tristeza, preocupación y, mi favorita, un propósito"

Escrito por Roberta Ann Feraro

Desempeñarse como cuidador es una tarea que nadie conoce realmente hasta que debe realizarla. Mi mamá es un encanto. En marzo cumplirá 96 años. No puede caminar y sufre de depresión. Soy su única cuidadora. La muerte de mi hermano hace cuatro años realmente le afectó.

Los desafíos son muchos. Aparecen de repente en forma de caídas o dolores. También se desarrollan con el paso del tiempo. He sido experta legal y asistente financiera. Procuro ser asertiva y amorosa, aunque también me frustro... Además, he tenido que batallar contra el cáncer de mama. Me encargo de mi esposo, la casa, la comida, la limpieza y muchos otros quehaceres.

Pero no estoy sola. He hablado con otros cuidadores que experimentan diferentes tipos de emociones: enojo, tristeza, preocupación y, mi favorita, un propósito. Lo más recomendable es hablar con un trabajador social y buscar un médico geriatra que atienda a domicilio. Ha sido una verdadera bendición en todo sentido, desde un simple chequeo y vacunación antigripal, hasta obtener información legal y descubrir las distintas opciones de ayuda disponibles.

Es necesario ser flexible. Todos tenemos diferentes niveles de cuidado, y la situación de cada cuidador es única. Es un trabajo de tiempo completo, así que necesitará capacitación, educación y, principalmente, ¡apoyo! Lo importante es cuidar del cuidador. Por eso, mi esposo y yo salimos a cenar una vez a la semana, nos tomamos vacaciones cada tanto... Hay muchos centros que ofrecen cuidado temporal para el niño o adulto que está bajo su cuidado, especialmente si necesita viajar al exterior. Mi mamá es católica, así que recibe la comunión cada domingo y primer viernes. Le gusta dibujar, jugar a los naipes y ejercitarse. Tiene un grado leve de demencia, nada de gravedad. Tenemos una ONR (orden de no reanimar) porque quería un testamento de vida. Tengo un dentista que la viene a atender a su casa, además de un oculista y un podólogo. La diferencia es enorme.

Mi mamá vive con nosotros, así que a veces la situación es difícil, pero los beneficios son muchos. Trabajé en hogares de ancianos y, sencillamente, no son como el hogar de uno. Así que decidimos que venga a vivir con nosotros. Me alegra haber tomado esa decisión.

Espero que estas palabras sean de ayuda para otros cuidadores.

Bendiciones, Roberta

"De ser cuidadora a tener una"

Escrito por Martha Combs

Me desempeñé como cuidadora durante muchos años, de forma permanente y personalizada, junto a muchas mujeres con enfermedad de Alzheimer. Principalmente, aprendí a tratarlas con bondad y a no discutir. Si dicen algo que no es del todo correcto, pásalo por alto. Si intentas discutir, se molestarán. ¿Qué sentido tiene?

Las mujeres que cuidé eran muy dulces y realmente las quería. Mi madre fue una de mis pacientes; pensaba que yo era su "dulce mamá".

Ahora tengo 81 años y estoy en un hospicio, ¡y estas mujeres son amorosas conmigo!

"El Señor me da la ayuda que necesito"

Escrito por Darlene Oliver

Hace más de 22 años me mudé del área metropolitana de Washington, D.C., a mi hogar de la infancia para ayudar a cuidar de mi papá, que tenía la enfermedad de Alzheimer. Era un trabajo de tiempo parcial ya que debía tener un empleo de tiempo completo para poder ayudar. Fue muy duro ver cuán devastadora puede ser la enfermedad de Alzheimer. Hubo momentos de violencia y huidas.  Estos episodios simplemente me agotaban.

Ahora, mi madre padece demencia avanzada. Hace poco se cayó y se fracturó la cadera. Luego de tres meses de rehabilitación, opté por el cuidado a largo plazo. Ahora está en casa y sé exactamente lo que necesita: traslados, limpieza de accidentes, usar una silla de ruedas... Realmente es muy difícil. Pero el Señor me da la ayuda que necesito para cuidarla. Los amigos son una necesidad. Hable sobre sus problemas y procure recibir palabras de aliento. Es una verdadera experiencia de aprendizaje.

"El amor realmente triunfa"

Escrito por Valerie Hoffman

Conocí a mi suegro cuando tenía 16 años, el mismo año en que mi padre nos dejó. Así que este hombre se convirtió en mi verdadero papá. Falleció este año a la maravillosa edad de 100 años. Era veterano de la Segunda Guerra Mundial, pero era mucho más que eso. Cuando se fue al cielo era padre, abuelo y bisabuelo. 

El último Día de Acción de Gracias, conoció a su bisnieto por primera vez. Era un hombre muy crítico, y acababa de enterarse de que su bisnieto era birracial. Todos contuvimos la respiración anticipándonos a la llegada de nuestra hija al hogar y su eventual encuentro. 

Luego de descender lentamente de nuestro auto, mi suegro se detuvo, miró a su nieta y luego a su bisnieto, Kennon. Extendió sus débiles brazos para abrazarlos a ambos y les dijo: "¿Por qué, querida nieta, dudaría yo de la elección que has hecho si eres una mujer sumamente inteligente capaz de elegir lo mejor para ti? Les deseo lo mejor".

Todos respiramos aliviados y entramos a nuestro hogar para disfrutar del Día de Acción de Gracias más bendecido de nuestras vidas. El día estuvo colmado de alegría por la genuina conexión entre bisabuelo y bisnieto, y todos fuimos testigos de que el amor realmente triunfa.

En este artículo podría haber hablado sobre su débil estado de salud, las numerosas visitas a la sala de emergencias y sus últimos días en un centro de cuidados. Pero elegí recordarlo por la lección de vida que nos enseñó a todos. Las personas pueden cambiar, y optar por el amor y la aceptación después de todo. Elijo recordarlo y compartir su mejor momento con ustedes, los lectores. Fue, y siempre será, mi vaquero favorito.

"La vida puede cambiar en cuestión de horas"

Escrito por Julie Madison

Esto es en nombre de mi tía Julia. Actualmente cuida de mi tío, quien tiene tres tumores cerebrales, glioblastoma multiforme inoperable. Se ocupa de él prácticamente las 24 horas del día, y ya casi no tiene tiempo para ella misma. Procura llorar en privado para mostrarse fuerte frente a mi tío. Realmente le ayudaría tener algo de tiempo libre y momentos de relajación.

Se ha portado maravillosamente y cuida de mi tío con mucho esmero. Padece, además, sus propios problemas médicos, pero no se queja. Ella y yo hemos tenido largas charlas acerca de cómo esta experiencia le ha hecho apreciar la vida y reflexionar sobre lo breve que es el tiempo que tenemos aquí, en la Tierra, y que debemos aprovechar al máximo cada momento porque la vida de muchos puede cambiar de un momento a otro.

En especial, su vida junto a mi tío. Se debilitó luego de trabajar en el parque y sintió que estaba a punto de colapsar. Antes ya no recordaba el simple código de acceso de la puerta que solo tenía cuatro dígitos y una combinación realmente fácil. Lo llevaron de inmediato a la sala de emergencias, le hicieron una resonancia magnética y encontraron los tumores. Así que, en cuestión de horas, pasó de estar trabajando en el parque sin siquiera saber que estaba enfermo a realizarse una resonancia magnética que cambiaría sus vidas para siempre. Se ha sometido a radiación y sesiones de quimioterapia, pero los tumores continúan allí y el pronóstico no es para nada alentador. Desearía que ella tuviera algo de tiempo para relajarse y renovar sus fuerzas.

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