Qué hacer cuando un paciente de hospicio deja de comer o beber
Cuidar un ser querido en la etapa final de su vida nunca es fácil, especialmente al advertir cambios en su apetito o sed. Es normal preocuparse, pero estos cambios son una parte normal del proceso de la muerte.
La mayoría de los pacientes de hospicio necesitan muy poco alimento o agua a medida que sus cuerpos se van apagando. Los estudios demuestran que la nutrición e hidratación artificiales no suelen mejorar el confort ni la sobrevida en esta etapa.
Como cuidador, su apoyo y presencia son lo más importante. Existen muchas maneras de demostrar amor, más allá de las comidas.
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¿Por qué los pacientes de hospicio dejan de comer o beber?
A medida que su ser querido se acerca al final de su vida, su cuerpo experimenta cambios naturales. Es común que disminuyan el apetito y la sed, y eso no es un indicio de sufrimiento si los síntomas están bien controlados.
Entre los motivos comunes, se incluyen los siguientes:
- Dificultad de deglución (disfagia). La deglución se torna peligrosa o dificultosa a causa de declive neuromuscular u obstrucción.
- Delirio. Los cambios agudos en la atención y la cognición pueden reducir el nivel de conciencia sobre el hambre o interferir en la alimentación.
- Declive natural del cuerpo. A medida que el cuerpo necesita menos energía cerca del final de la vida, se enlentece la digestión y disminuye el apetito.
- Fatiga y debilidad. El esfuerzo necesario para comer o deber puede ser cansador o abrumador.
- Pérdida de señales de hambre o sed. Es posible que el cerebro deje de enviar señales de hambre o sed a causa del avance de la enfermedad.
- Incomodidad física. El dolor, las náuseas o la dificultad para tragar hacen que comer y beber sean desagradables o representen un peligro.
- Medicamentos o enfermedad. Determinados medicamentos y afecciones médicas pueden reducir el apetito, alterar el gusto o dificultar la deglución.
Conocer los indicios de muerte definitiva puede ayudarle a prepararse y saber qué esperar y cuándo suelen disminuir el apetito y la sed.
¿Cómo maneja el hospicio la disminución del apetito y de la sed en los pacientes terminales?
El equipo interdisciplinar del hospicio no fuerza la alimentación ni el consumo de agua y, por lo general, no inicia ni incrementa la alimentación artificial en los casos en los que sea poco probable que ayude y en los que pueda causar incomodidad.
Los pacientes terminales alimentados a través de medios artificiales pueden sufrir arcadas, complicaciones con la sonda (p. ej., bloqueos o infecciones), incomodidad, neumonía por aspiración, úlceras por presión o hinchazón, y experimentar una sensación de "ahogo" o de sentirse "atrapado".
Además, los estudios demuestran que la nutrición artificial tiene un impacto mínimo en la supervivencia de los pacientes de hospicio. Por ejemplo, los estudios muestran que los pacientes con demencia alimentados por sonda no tienen una expectativa de vida diferente de la de aquellos alimentados lentamente de forma manual. Se fomenta la alimentación de confort, a mano, según el nivel de tolerancia.
El desafío de las sondas de alimentación
No se le negarán los servicios de hospicio a aquellos pacientes que ya utilicen una sonda de alimentación. El equipo de hospicio estará en contacto permanente con el paciente, la familia y el cuidador para debatir sobre las metas del cuidado. Aunque técnicamente es posible retirar la sonda de alimentación, a menudo se toma la decisión de dejar de usarla directamente.
Por lo general, no se colocan sondas de alimentación en pacientes a punto de morir. No obstante, se toman todas las medidas necesarias para garantizar el confort y el alivio del dolor a medida que se aproxima el final de la vida. En pocas circunstancias, el equipo de VITAS podría administrar fluidos por vía intravenosa de forma temporal para evitar la deshidratación o brindar confort.
¿Cuándo es el momento adecuado para dejar de alimentar a un paciente de hospicio?
Las necesidades de agua y comida de un paciente terminal son muy diferentes de las de una persona saludable y activa. A medida que se aproxima el final de la vida, el cuerpo pierde gradualmente su capacidad de digerir y procesar los líquidos y alimentos. A medida que los órganos y las funciones corporales comienzan a fallar, podrían necesitarse cantidades mínimas de nutrición o hidratación/líquidos, o nada en absoluto.
El apetito y la sed de un paciente determinarán cuándo dejar de suministrar alimento y agua.
VITAS siempre coopera con los pacientes y sus familias para desarrollar planes de atención individualizados acordes a sus deseos y valores, y esos planes incluyen un debate sobre el papel de la nutrición e hidratación artificiales.
¿Cuánto tiempo viven los pacientes de hospicio sin alimentarse ni beber?
Esta es una pregunta haitual de los cuidadores. La respuesta depende de varios factores:
- Salud general y antecedentes médicos
- Edad y condición física
- Si el paciente sigue tomando agua, o si ha dejado de comer y beber por completo
- Uso de medicamentos de confort o cuidado paliativo
Considerando las muchas variables, las personas podrían preguntarse cuánto tiempo alguien que está en hospicio puede vivir sin comer ni beber. Sin comer, un paciente puede vivir alrededor de 10 días. Sin beber, un paciente puede vivir entre unos pocos días y hasta una semana.
Qué esperar cuando un paciente de hospicio dejar de comer y beber
Cuando su ser querido dejar de comer y beber cerca del final de la vida, es natural sentirse preocupado o tener incertidumbre respecto de lo que sigue a continuación. Estos cambios son esperables desde el punto de vista médico y son una parte normal del proceso de la muerte. Los profesionales de hospicio están allí para monitorear estos síntomas y ofrecer confort, y así garantizar que las necesidades de su ser querido sean satisfechas con compasión y profesionalismo.
Es posible que advierta algunos cambios físicos y cognitivos, como:
- Deshidratación. La sed disminuye naturalmente, lo que podría generar sequedad en la boca y los labios, fatiga o mareos.
- Niveles de energía más bajos. Es posible que su ser querido duerma más y tenga menos respuesta, ya que se incrementa la conservación de energía.
- Menor actividad digestiva. El cuerpo enlentece la digestión para conservar energía, lo que genera una disminución en el apetito y la ingesta.
- Cambios de conciencia. Es posible que el paciente exhiba más paz y un menor nivel de conciencia, ya que disminuye la atención.
Cómo pueden ayudar los familiares y cuidadores
El factor clave que debería guiar las decisiones acerca de la nutrición y la hidratación al final de la vida es la elección del paciente. Por lo general, los pacientes que prefieren disfrutar de una mejor calidad de vida durante sus días finales rechazan el uso de sondas y equipos en sus últimas horas, lo que les permite estar físicamente más cerca de sus familiares y recibir los cuidados reconfortantes que desean.
Los familiares y cuidadores juegan un rol importante al acompañar a su ser querido durante la etapa de agonía:
- Si el paciente aún puede comer o beber, ofrézcale pequeños sorbos de agua/líquidos, trozos de hielo, caramelos duros o pequeñas cantidades de comida con una cuchara. Preste atención a las señales del paciente sobre cuándo detenerse. No fuerce la alimentación ni la bebida. Eleve la cabeza del paciente/manténgalo erguido al ofrecer algo por boca, para reducir el riesgo de aspiración.
- Si el paciente ya no puede beber, mantenga su boca y sus labios humedecidos con un algodón, un paño mojado, bálsamo labial o humectantes.
- Si el paciente ya no puede comer o se rehúsa a comer, ofrézcale formas alternativas de apoyo: conversación, caricias, música, canto, poesía, humor, visitas de mascotas, masajes suaves, lectura, oración, u otros actos de cuidado y amor.

Establezca y cumpla un plan compasivo de cuidados al final de la vida
Si su ser querido puede participar en un diálogo acerca de metas de cuidado, comience con una conversación sobre sus deseos de final de la vida. El momento ideal para establecer una directiva anticipada es cuando su ser querido está sano y puede decir lo que piensa.
Si un paciente ya no puede comunicar sus deseos, los familiares y un equipo de atención médica experto deberán tomar las decisiones del final de la vida. El equipo de hospicio puede ayudar a los familiares a lidiar con el proceso decisorio. Los profesionales de hospicio pueden ofrecer tipos específicos de cuidado en cuanto a la nutrición e hidratación de su ser querido a medida que se aproxima su fallecimiento.
- El equipo de hospicio continuará aliviando el dolor y manejando los síntomas.
- Se respetarán los valores y las creencias personales, culturales y religiosos acerca de la nutrición y la hidratación.
- Los familiares y cuidadores recibirán capacitación acerca de cómo manejar la sed y el hambre de manera compasiva durante los últimos días de vida del paciente.
- En las semanas, días y horas finales de su vida, se le asegurará a las familias que el desmejoramiento y posterior fallecimiento del paciente se deben a la progresión del proceso de enfermedad subyacente y no a la disminución natural y cese definitivo de la provisión de agua y comida.