Pautas de elegibilidad de servicios de hospicio para pacientes con enfermedad hepática en etapa terminal

El término "enfermedad hepática" se aplica a muchas enfermedades y trastornos en los que el hígado no funciona como corresponde o deja de funcionar. Algunos síntomas como dolor abdominal, ictericia de la piel u ojos, o resultados anormales en análisis de función hepática sugieren la presencia de una enfermedad hepática. 

La enfermedad hepática en etapa terminal (EHT) es una afección irreversible que conduce a la falla total inminente del hígado. El alcoholismo es una de las causas principales de la EHT en los Estados Unidos y la mayoría de los países occidentales. La cirrosis, hepatitis viral, trastornos genéticos, cáncer de hígado, trastorno autoinmune, obesidad, y toxinas y drogas pueden ser factores de EHT e insuficiencia hepática.  

Sin un trasplante de hígado, los pacientes con enfermedad hepática terminal tienen una menor expectativa de vida. Estos enfermos y sus cuidadores enfrentan grandes desafíos físicos y psicosociales. 

¿Cuándo su paciente con enfermedad hepática está listo para los servicios de hospicio? 

Los médicos pueden usar pautas clínicas para identificar a pacientes en los últimos seis meses de enfermedad hepática. Cuando se trata de cuidados al final de la vida, los pacientes deben ser fisiológica y psicológicamente elegibles para el hospicio. 

En esencia, los pacientes con enfermedad hepática son elegibles para el cuidado de hospicio si, a pesar de un control médico adecuado, sufren síntomas persistentes de insuficiencia hepática, tales como ascitis, encefalopatía hepática o varicela hemorrágica recurrente, y cumplen con los siguientes criterios: 

  • Varias hospitalizaciones, visitas a la sala de emergencias y aumento en el uso de otros servicios de atención médica 
  • Varias evaluaciones médicas, análisis de laboratorio o estudios de diagnóstico consistentes que indiquen la progresión de la enfermedad 
  • Varias afecciones comórbidas activas 

Deterioro funcional: 

  • Pérdida de la independencia funcional 
  • Pérdida de peso y/o reducción en la ingesta oral 
  • Imposibilidad para trabajar 
  • Paciente principalmente sentado o acostado 
  • Confusión, impedimento cognitivo 

Síntomas progresivos que no responden al control médico, o a causa del no cumplimiento por parte del paciente, como: 

  • Ascitis, insensibilidad a la restricción de sodio y diuréticos, especialmente con peritonitis bacteriana espontánea asociada 
  • Encefalopatía hepática insensible a la restricción de proteínas y lactulosa o neomicina 
  • Varicela hemorrágica recurrente a pesar de intervenciones hepáticas 
  • Síndrome hepatorrenal 

Indicadores de laboratorio: 

  • Tiempo de protombina cinco segundos más que el control o INR > 1.5 
  • Albúmina en suero ≤ 2.5 g/dL

Otros factores:

  • Paciente trasplantado cuyo trasplante ha fallado y el paciente no es elegible para o se niega a recibir otro trasplante
  • Desnutrición progresiva
  • Atrofia muscular progresiva con reducción de fuerza y resistencia
  • Ingesta de etanol activo continua (>80 g de etanol al día)
  • HBsAg positivo

El objetivo de estas pautas de VITAS es servir como una herramienta práctica. No deben suplantar el criterio profesional de un médico.

Fuente:

Wright JB, Kinzbrunner BM: "Predicting Prognosis: How to Decide when End-of-Life Care Is Needed". Capítulo 1 en Kinzbrunner BM, Policzer J: End-of-Life Care : A Practical Guide. New York: McGraw Hill, 2011. Imprimir. 

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